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octubre 19, 2015
Engreimiento inherente

octubre 21, 2015
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Vista interna


Leer: 1 Samuel 16:1-7
 | La Biblia en un año: Isaías 59–61
2 Tesalonicenses 3

… el Señor mira el corazón (v. 7).

El físico retirado Arie van’t Riet crea obras de arte inusuales. Acomoda de diversas maneras plantas y animales muertos, y les toma una radiografía. Escanea esas radiografías en una computadora y, después, colorea parte de las fotos. Estas obras revelan la complejidad interna de flores, peces, aves, reptiles y monos.

Una vista interna de una cosa suele ser más fascinante y significativa que si se la observa por fuera. A primera vista, Samuel pensó que Eliab tenía el aspecto de poder ser el próximo rey de Israel (1 Samuel 16:6). Sin embargo, Dios le advirtió que no se fijara en sus rasgos físicos: «el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero el Señor mira el corazón» (v. 7). En lugar de Eliab, Dios escogió a David para que fuera aquel rey.

Cuando Dios nos mira, le importa más nuestro corazón que nuestra altura; el estado de nuestra alma que nuestros rasgos faciales. No nos ve demasiado viejos, demasiado jóvenes ni demasiado grandes, sino que se centra en las cuestiones más importantes: cómo respondemos a su amor por nosotros y cuánto nos ocupamos de los demás (Mateo 22:37-39).

En 2 Crónicas 6:30, leemos que solo Dios conoce el corazón humano. Después de todo lo que ha hecho por nosotros, ¿qué ve cuando mira nuestro corazón?

Señor, espero que te agrade lo que ves en mi corazón.

La verdadera medida de una persona es lo que tiene en el corazón.
 

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